jueves, 10 de abril de 2008

"Danza sin límites"



VALGA ESTE reportaje COMO PREANUNCIO DE ESTA ACTIVIDAD QUE SE REALIZARÀ EN NUESTRA CIUDAD SANTAFESINA el 24 y 25 de mayo

La idea es trabajar a partir de la posibilidad y no del límite"
Marina Gubbay es una de las fundadoras de "Danza sin límites", una asociación que promueve la enseñanza y la práctica de "una danza para todas las personas más allá de su discapacidad, experiencia o cultura". Invitada por la Secretaría de Extensión de la FFyH y la Fundación Desafiarte, Gubbay dictó un curso para 50 becarios en el programa de capacitación sobre arte y diversidad. "Todos los cuerpos bailan", afirmó la bailarina en diálogo con Alfilo
"Cuando hablo de danza inclusiva, no hablo de terapia. Me gustaría dejar en claro que esto nada tiene que ver con la terapia", dice Marina Gubbay en el arranque de la entrevista con Alfilo. Así se posiciona para referirse a un tema controvertido y muchas veces silenciado: la relación entre arte y discapacidad a partir de una propuesta estética y de creación que no se centra en la rehabilitación. "En la danza inclusiva –sostiene-La idea es trabajar a partir de la posibilidad y no del límite".
Gubbay es profesora de expresión corporal y trabaja desde hace veinticinco años como docente, investigadora y coreógrafa. En su propuesta, integra la danza, la educación y la salud. Es una de las fundadoras -junto con Andrea Fernández y Gabriela Guebel- de "Danza sin límites", una asociación que promueve la difusión, la enseñanza y la práctica de una danza que, en sus propios términos "cultiva una base común para la expresión artística de todas las personas mas allá de su discapacidad, experiencia o cultura".
Esta propuesta se inspira en el modelo norteamericano "Dance Ability Project", creado en 1987 por Alito Alessi y Karen Nelson, con quienes se formó Gubbay. "Hasta que lo conocí a Alito, nunca había estado en una clase en la que aquel que tiene una discapacidad comparte la clase con quien no la tiene", cuenta. "Históricamente las personas con discapacidades han sido aisladas de la sociedad. Este aislamiento ha limitado frecuentemente su experiencia física, emocional y social, como así también su expresión artística", continúa. En este sentido, "Danza sin límites" es una iniciativa que promueve espacios en los que bailar en silla de ruedas, sobre una pierna o sobre dos, solo y con otros, sea materia de todos los días.

- ¿Cuáles son los ejes fundamentales de la propuesta de "danza inclusiva"?
- Nosotros llamamos "danza inclusiva" al trabajo que viene de este bailarín americano (Alito Alessi), quien creó este método denominado "Dance Ability". Si analizamos la traducción, este concepto no tiene que ver con la discapacidad sino más bien con la habilidad o la no habilidad que cada uno tiene en la danza. Esto, de alguna manera, nos hace reunir a todos en la experimentación artística a través del lenguaje de la danza. Creo que hacer accesible para todos la danza -un lenguaje tan silenciado desde siempre- viene muy bien. La idea es tratar de ayudar a explorar y desenraizar prejuicios que tiene la gente con y sin discapacidad . Me parece que la idea es poder hacer visible lo invisible. Adentrarnos en la normativa y someterla a un nuevo análisis.


- ¿Cómo es posible abordar los prejuicios a partir del trabajo con el cuerpo, el movimiento y la creación artística?
- Cuando estuve en el curso de Alito en el 2004, en Eugene (Oregon, Estados Unidos) haciendo el entrenamiento docente, lo que más me maravilló fue entender de qué manera la danza y en el contexto de la clase, en la medida en que uno puede respetar sus límites físicos, emocionales y mentales puede también intercambiar con el otro y aceptar también el límite que el otro tiene. La idea es trabajar más a partir de la posibilidad y no del límite, porque creo que cada uno de nosotros, de alguna manera, tiene algún tipo de discapacidad.
Para Gubbay, la danza es un camino posible para hablar de otros temas y un excelente vehículo para entrar en relación con los demás. "Cada uno de nosotros es como las letras del abecedario. Y cada letra es una danza que, de alguna manera, busca su texto. Una letra busca a otra letra y, entre todos, vamos formando el texto de la vida. Creo que la danza inclusiva tiene que ver con eso. Con poder bailar y buscar el propio texto", reflexiona.
La preocupación por la diversidad es central en esta propuesta. "La historia de la humanidad es la historia de la diversidad", arriesga y completa la idea: "En una oposición binaria los términos son mutuamente dependientes, pero uno de estos términos lleva la carga normativa de la cual luego se desprende la diferencia. Es importante estar siempre conscientes de este polo que actúa como norma".

- El programa, justamente, tiene que ver con una mirada artística del tema de la discapacidad, más que terapéutica…
- La idea es que en el curso nadie aísle a nadie y, por otra parte, que cada uno pueda desarrollar y expandir sus propias capacidades creativas. La idea es ver aquello que tenemos en común, por lo tanto si un cuerpo puede respirar, ya puede bailar. Todos los cuerpos bailan. Todos los cuerpos dicen y escuchan. ¿Cómo podemos hacer, entonces, para agudizar nuestra escucha, para entrar en contacto con el cuerpo del otro y hacer de esto una experiencia artística?
- ¿La improvisación se presenta como un aspecto importante en tu trabajo?
- En esta forma de danza, la improvisación habla de un presente. Por eso estamos muy atentos a la sensación que nos produce cada movimiento que hacemos. Por eso, también, podemos trabajar a partir de la memoria. De alguna manera traemos a la clase nuestro pasado y nos proyectamos en ese devenir, imaginando, fantaseando. En este sentido, el pasado, el presente y el futuro se unen en la improvisación. En esta concepción de la danza hablamos de un final abierto, que es lo que nos asegura la inclusión. En esta trama que vamos formando, cada uno va dejando su lenguaje de movimiento. En las clases preparamos al cuerpo para el movimiento; concentramos la mente para la improvisación y despertamos la intuición para hacer elecciones.
Al referirse a su trabajo, Gubbay se distancia de otras corrientes que abordan el tema de la discapacidad y rebate, por ejemplo, algunos de los postulados de la "danza integradora". "Ahí hay alguien que tiene el poder y está diciendo, de alguna manera, quién puede y quién no puede integrarse". "Prefiero hablar de lo plural - concluye- porque rompe con esta idea monolítica de la discapacidad, de la marginalidad y la vulnerabilidad. Esto permite reconocernos a todos y que tengamos un horizonte de derechos comunes".

jueves, 13 de marzo de 2008

JOAQUIN SABINA, UN INTEGRANTE DEL CLUB


Volvió a la actividad después de una enfermedad que lo sacó del ruedo y lo hizo sentir que nació de nuevo. Fue un ictus, que lo devolvió a las lecturas, los amigos y un modo de vida más íntimo. Acaba de sacar un disco y está especialmente contento con la recepción que tuvo su libro de poesía: sonetos, nada menos
Nació en Ubeda, en 1949, pero después nació varias veces. Dice que le copió esa frase –”Nací en Madrid, a los 27 años”– a don Benito Pérez Galdós, aquel canario que dejó su tierra para nacer otra vez en la capital de España. “Fue”, dice Joaquín Sabina, barba recortada y negrísima, un whisky poderoso en un vaso cuyo cristal parece una armadura transparente, “para presentar un concierto en Las Ventas. Había leído que Galdós dijo ‘yo nací en Madrid a los treinta y tantos años’, y me pareció que tenía la dosis exacta de demagogia como para ganarme el aplauso general”. Esta vez, cuando ironiza el poeta de Ubeda, tiene en su mirada, aún nublada por la incertidumbre de aquella enfermedad que le interrumpió la vida por aquel instante, un deje esencial de melancolía. Como si hubiera algo dentro de los estanques del miedo. Agrega: “A mí me gustaría decir que he nacido siete veces, pero he nacido tres”. La última fue después del ictus que tanto susto le dio: “Volví a nacer otra vez. También en Madrid”. Hace poco este hombre renacido, eufórico a ratos, pero poseído por el miedo de vivir, ha sacado otro disco al mercado, Diario de un peatón. Triunfó con la poesía, su libro de sonetos Ciento volando se ha vendido como pastillas, su vuelta a los escenarios (los poéticos y los musicales) fue rutilante; él cree que se ha exagerado. Primero que nada habla ahora de aquel momento, hace algo más de dos años, cuando la salud lo echó a un lado.
–¿Qué es, qué le pasó?
–Es un ictus que puede o no dejar secuelas. A mí no me ha dejado secuelas. Me recuperé inmediatamente. Pero sí te deja una especie de inseguridad interna, una especie de miedo, también mezclado con la euforia de seguir estando vivo. Y a mí además me dejó... me hizo cambiar de vida. La nariz ahora sólo me sirve para respirar, que ya es mucho.
–¿Cómo es el miedo?
–El miedo es una cosa muy fea. Hace que lo que hacías habitualmente con la mayor desfachatez y con la mayor alegría ahora te lo pienses un poquito... Para bajar las escaleras miras al escalón. Antes las bajaba corriendo. Ahora también las puedo bajar corriendo, pero miro el escalón.
–¿Le perjudicó mucho ese miedo?
–Creo que sí, me ha dejado un poco tocado.
–¿Y en qué se manifiesta?
–Es una sensación horrible. Se manifiesta en el propio miedo, en la inseguridad, sobre todo en la inseguridad.
–¿Qué lo ha salvado?
–Los amigos, las aficiones, los libros, la guitarra...
–Parece que la amistad es para usted un redescubrimiento.
–Lo ha sido. Es que últimamente he cambiado de grupo de amigos. Los tenía de antes, pero no los veía tan a menudo como ahora. Y la verdad es que me han cobijado, me han arropado, me han dado muchísimo amor, me han emborrachado, me han hecho reír. Y hacía tiempo que no tenía un núcleo de amigos que calentaran tanto el corazón.
–¿Qué pasaba antes con la amistad? ¿Acaso la daba por garantizada y no la cultivaba?
–No, lo que pasa es que yo andaba en los bares. Me pasaba la vida, la noche en los after hours... Los amigos de los bares son los que encuentras en cada bar. Están ahí. Vas cada noche y los ves. Y son unos borrachos encantadores con los que se pierde el tiempo gloriosamente. Ahora son amigos infinitamente más productivos, y no los encuentro en los bares, sino que vienen aquí o yo voy a sus casas.
–Ya no va a los bares...
–No, no. “Ya no cierro los bares, ni hago tantos excesos, cada vez son más tristes las canciones de amor.”
–De todos modos, lo que sí es cierto es que en este tiempo en que se recuperó de su ictus ha hecho muchísimas cosas.
–Sí, pero ha sido mucho del cajón. Es decir, yo tenía algunos sonetos guardados, escribí otros y publiqué un libro. Luego recopilé las letras de las canciones y publiqué otro libro. He hecho dos discos mitad del cajón mitad nuevos. Pero no ha sido exactamente trabajo de este año, sino más de recopilación que de otra cosa.
–Ha sido acogido de nuevo a la vida con un enorme entusiasmo.

Por Sol Alameda

(Extraído de Avizora Publicaciones, Reportajes y Entrevistas )

martes, 4 de marzo de 2008

Y LAMENTABLEMENTE NOS FUIMOS DE VACACIONES...






















UN LEHMANN CON COLMILLOS




LA FILOSOFIA PERDIDA por Pattie Rodelli


martes, 5 de febrero de 2008

RAUL ABELARDO RAMON VISO TE ENSEÑA A COMBATIR SUS MIEDOS Y EL TIGRE


Primero, si hay alguien miedoso, ese soy yo. Con decir que jamás me anime a probar la sandia con vino, por miedo…y ni hablar de entrar en el agua después de comer, es más desde que empecé a pensar que me podía caer en el baño y me podía romper la cadera, no me baño más. Santo remedio.
Claro dirá Usted, hay miedos justificables, el miedo al rechazo, a la muerte, al fracaso, entre otros, mi teoría, se basa en darle el justo lugar al miedo, es decir al MIEDO.
Por ejemplo, el miedo al fracaso. Para fracasar, hay que tener una idea, aunque sea loca, sea original, sea genial, pero se te tiene que ocurrir UNA!!!, a mi ni eso. Entonces…donde puede haber fracaso, si ni siquiera se me ocurren ideas con las cuales pueda tener la valentía de llevarlas adelante, no dudo que si se me ocurrieran, fracasaría .Esto es una convicción de familia, que viene de años, y yo no soy quien para oponerme a lo que mis ancestros han pergeñado. En fin, me estoy yendo del tema (¿escuchan bien en el fondo?).
El miedo al rechazo, para esto es necesario señalar que aceptación, digamos aceptación, nunca tuve, es sabido que cuando nací mis tías me tocaban con un palito porque les daba COSA, era muy feito…después con los años y varios médicos (cirujanos plásticos) fui cambiando, hasta ser lo que soy hoy…un paciente con ACV.
Bueno, pasemos a otro tema porque el tiempo es tirano, aun en Internet… ¿Quién dijo? ¿Bill Gates?. Por favor no dialoguen…Tu cállate.
Sigamos.
La inseguridad (no me refiero al aprecio a uno mismo, ni a la aceptación personal de los propios limites, no…si te afanan -roban- la billetera, hay si que pongo loco, sabes como me pongo…agarro todo y lo pateo y rompo todo, que se habrán creído, como me van hacer una cosa así a mi, A MI, que yo soy mas bueno, que la hostia…vos te das cuenta , a MI, que nunca le hice faltar el pan duro a esa hija de put….perdón…)¿en que estábamos? , ah si, en el miedo a la muerte. Platón en sus estudios sobre el Hombre habla del miedo a la muerte, y también habla de muchas otras cosas…pero dejamos al eximio griego o romano o….en fin Platón, no hay nada mas que hablar sobre esta ilustre figura.
En síntesis. Hay que tener miedo al miedo, he dicho…pasen por caja.
- ¿Y el tigre…?
Corra, por las dudas.

CHISTES DE TERROR...